A muchas leguas del cubil dilecto,
Se esconden las letras de los proscritos,
Las voces se unen, se enredan y se ahogan,
Con el aullido de un perro que viene cruzando,
No existen respuestas:
la piel se despoja con el tacto entre sus huesos,
mis manos trepidas se esconden,
sudorosas resbalan con las pocas fundas,
De esa carne, su carne, conducida con gusanos,
No se puede entretener esa cadena de infortunios,
Generación espontánea, oscilación de sollozos,
Días que se funden, cirios en las manos,
Somos la saliva viscosa de los condenados,
De esos seres enajenados de la suerte,
Del murmullo en muchedumbre en la sopa de adicciones,
Ahora, ahora se dirige el fugaz caballero del calzado incinerado
domingo, 27 de marzo de 2016
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
Caídas II
Hoy la sierra se quebró, en las voces del pasado, Del testigo silencioso de los nudos del asfalto, Hizo trizas el amor, el olor del ...
-
Tres años con más de mil días, Crecer sin espantos, sin voces en duelo Perderse en los labios, naufragio de besos, Vencer los destie...
-
Armarse de bondad, confiar en otros, Querer y despertar los sueños rotos, Amar es incendiar, quemar los odios, Crecer en el andar, huell...
-
La austeridad del tacto se ha disipado, Voces que despiertan en híbridos noctámbulos, Utilería de ensueños que deambulan sin espanto...