Con la poesía poseía el alma de la mala calma y la fuerza escondida, con la poesía viajaba transportado en signos de cautela. Ávida vida de fortunas, recónditas en una mente que se va configurando a baja temperatura y ahora en la boca, una boca amurallada que no se presta a acudir al festín de los grandes ególatras.
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