viernes, 30 de octubre de 2015
Primera entrada.
la rosa del saber se pudre en el cruel camino que transito en mi cerveza,
cerveza a la mano, cultura del pobre sabio, mi espíritu compacta las formas del reloj cuando ebrio voy quedando,
tambaleando y observando rostros, colores y versos.
miércoles, 28 de octubre de 2015
Rastros en la luz apagada
Este sueño estuvo presente varias noches, en una etapa en la que solía orar rutinariamente antes de dormir, usar pijamas y tener en mi habitación figuras de superhéroes a la vista, descansaba en un ambiente agradable, nunca me gustó cubrir por completo mi cuerpo pues sentía que el aire se agotaba, el juego de cobijas y sábanas debía estar sujeto a ese colchón con figuras de animales coloridos. Era la época en la que me fijaba y controlaba cada detalle.
Rememorando lo que había sido ese día y pensando en lo que sería del mañana, muchas veces mis ojos caían y despertaban en la oscuridad, un panorama de completa oscuridad donde no podía observar nada, no podía pronunciar una sola sílaba, sólo sentía miedo, ese miedo que envolvía mi cuerpo y me paralizaba, el tiempo transcurría y no ocurría nada. De repente logré visualizar una inmensa luz que me devolvía la esperanza y aunque aquel lugar aún no me inspiraba confianza, por lo menos pude andar.
Caminé hacía la dirección de esa luz, presintiendo que era una puerta, una salida a esa oscuridad que me angustiaba, no resistí ante el temor, mis pequeñas piernas ya no caminaban; corrían, pero esta luminosidad parecía inalcanzable. Agotado, me detuve y al mismo tiempo aquel resplandor desapareció, pero al instante un rostro inmenso hizo presencia: era una mujer longeva, sólo podía observar su cara que estaba en gran escala, el resto era oscuridad. No logré reconocer su tipo de piel, el color que desprendía su imagen era gris, su boca permaneció sellada, los surcos del tiempo eran evidentes, su cabello estaba recogido.
Ella me miraba fijamente, no parpadeaba, no hacía una sola señal que me ayudase para sentirme cómodo, al contrario, sentía odio en su mirada, el sonido estaba muerto, no la quería ver más, volví a sentir miedo pero esta vez mi cuerpo reaccionaba. Girando a cualquier parte ella siempre estaba presente, me seguía, de frente, no detenía su mirada fulminante sobre mí, cerraba los ojos y parecía como si ella entrase en mi interior, pues la seguía observando. Estaba preso en aquel rostro inmenso, que me llevaba del miedo a la desesperación. Resignado o quizás habituado, no volví a escapar de ella, también la miraba, su rostro era como un ejercicio de reflexión, nunca me hablo pero siempre estuvo ahí. Observándome, señalándome con sus dos grandes grutas, en el silencio, lo inmóvil y lo oscuro.
Ella me miraba fijamente, no parpadeaba, no hacía una sola señal que me ayudase para sentirme cómodo, al contrario, sentía odio en su mirada, el sonido estaba muerto, no la quería ver más, volví a sentir miedo pero esta vez mi cuerpo reaccionaba. Girando a cualquier parte ella siempre estaba presente, me seguía, de frente, no detenía su mirada fulminante sobre mí, cerraba los ojos y parecía como si ella entrase en mi interior, pues la seguía observando. Estaba preso en aquel rostro inmenso, que me llevaba del miedo a la desesperación. Resignado o quizás habituado, no volví a escapar de ella, también la miraba, su rostro era como un ejercicio de reflexión, nunca me hablo pero siempre estuvo ahí. Observándome, señalándome con sus dos grandes grutas, en el silencio, lo inmóvil y lo oscuro.
domingo, 27 de septiembre de 2015
Pordioseros de la luna
Siempre ha estado presente, hoy porque tiene un aire diferente la devoran, es así como se posan sobre tu mal llamada "sangre” muchos espectadores con su retina desdeñosa. Te lamentas y te embriagas con aquel vino púrpura, expresión cautiva y silenciosa. Espera, espera que finalice la noche y esa forma de antaño será olvidada, carcomen tu figura los pordioseros de la luna
martes, 22 de septiembre de 2015
La araña del texto
El texto es una herramienta primordial para la expresión del ser humano, en el ejercicio de creación se evidencia la concepción de mundo que tiene un escritor, cada palabra conlleva un significado que entrelaza preposiciones ayudando a formar una telaraña de conocimiento.
La telaraña se puede interpretar como la estructura de un texto, esa estructura que el autor teje con su seda de saberes y que se trasluce para otorgarle un significado especial a su creación, ese significado va configurado a la percepción de un contexto que el autor hace público.
Por otra parte, en el ejercicio lector se pueden encontrar diferentes formas de abordar esta telaraña, antes de entrar en ella; se evidencian expectativas, cuando se lee se reproducen escenas, la imaginación sale a flote y los sentidos se activan, en ocasiones no hay disposición por leer y se pasa de largo cada letra haciendo de esta una lectura lisa. Cuando hay interés hacia el texto se puede adherir esa sustancia pegajosa que se halla en la palabra para que a su vez sea más sencillo encontrar esas estructuras profundas que cada escritor propone, denotaciones y connotaciones irradian en un texto.
Para finalizar, es importante destacar el papel de la memoria y el camino hacia el olvido. En la memoria transitan las experiencias lectoras, memoria a corto plazo para información irreverente o que muchas veces no se compacta hacia la cadena de significaciones que resguarda la memoria a largo plazo. La apertura hacia el olvido puede corresponder a la carencia de reproducción de saberes.
lunes, 17 de agosto de 2015
Lenguaje Universal
Un niño de 13 años corre en su casa, atraviesa el pasillo que se encuentra encerado, resbala al frente de un cuarto, un cuarto oscuro, cuarto de espantos. Su madre corre a auxiliarlo pues el niño se encuentra llorando y los minutos seguían pasando. El círculo afectivo con su madre lo invade y lo primero que recuerda es a ella y sus momentos de juego.
Un juego simbólico que siempre los unió, las muestras de cariño y el contexto amoroso que invadían ese momento sagrado y el lugar, esa confortable placenta de gozo en la que el individuo se encontraba sujeto más allá de un cordón umbilical.
Su oído ha sido vital para comprender el mundo en el que se encuentra rodeado, sabía en sus primeras manchas de vida que algo le hablaba, ese algo se comunicaba con él. Distinguía, se expresaba y pataleaba a grandes pasos a medida que se desarrollaba, su dedo, símbolo de curiosidad hacía el ¿qué? Fue el participe ilustre de la succión del universo, pues como decía Piaget “para él, el mundo es esencialmente una realidad susceptible de ser chupada”. Todo está relacionado a la succión, en ese momento todo va dirigido hacia su boca.
La Curiosidad de Danilo siempre ha estado presente, más allá de adquirir un lenguaje, su mundo ha girado hacia el lado afectivo, hacia la comprensión e interacción social pues han revolucionado su mundo. Este niño de 13 años sigue cuestionando un qué y un cómo de muchos factores en su entorno. La noche aparece y con ella una suave canción que relaja su mente, "Michelle" de los Beatles lo incita a cantar o al menos “tararear” el único fragmento que menciona con seguridad es “I Love You”, es una lengua con la que poco a estado en contacto y aunque no comprende el contenido de esa canción, entiende que transmite ternura por su acompañamiento, el lenguaje siendo un manifiesto universal innato del que no podríamos escapar, la lengua sinónimo de interacción y adopción de un idioma particular.
Referencias:
Michelle- The Beatles
Piaget, seis estudios de psicología, p. 21 Ed. Planeta Agostini. 1985
domingo, 9 de agosto de 2015
Fuego y cenizas
Las palabras y su incineración. Transcurre la noche y las gotas de sudor se adhieren en un armazón, mi dedo índice se involucra con el borde de su boca, tacto y persecución, las envolturas con ácido caen y recaen en una cama desordenada... son las tinieblas de una luna remendada.
lunes, 11 de mayo de 2015
De lunes a Domingo.
De lunes a domingo: movimientos sin ruido, de lunes a domingo, se dice lo mismo,
los lunes yo planeo, yo juego y me envuelvo,
los martes yo respiro, regreso en el sueño, como la primera carta que reposa en su almohada, cómo la última carta escondida entre ramas: “El Apogeo”
miércoles de eructos, las mariposas azadas emergen de la boca, hoy dicen que el sueño es un andar sin regreso, con terrenos oscuros propensos al miedo.
Jueves de esperanza y viernes de alabanza, alabanza al borracho en la esquina que mueve sus manos tocando en el pasto un poco de orina que riega sin prisa, buscando descanso.
Sábado de desespero, de hallazgos, encuentros carnales, aquella sombra rodea mi alcoba y con movimientos circundantes paraliza el deseo, vuelve el borracho con su orina, cálida y tibia como un despertar dominical que catapulta todo de nuevo a la risa, lunes de poesía entre sus ojos: oscuros y claros, irremediable recuerdo.
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Caídas II
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