lunes, 11 de mayo de 2015

De lunes a Domingo.

De lunes a domingo: movimientos sin ruido, de lunes a domingo, se dice lo mismo, el lunes yo planeo, yo juego y me envuelvo, los martes yo respiro, regreso en el sueño, como la primera carta que reposa en su almohada, cómo la última carta escondida entre ramas: “El Apogeo” Miércoles de eructos, las mariposas azadas emergen de la boca, hoy dicen que el sueño es un andar sin regreso, con terrenos oscuros propensos al miedo. Jueves de esperanza y viernes de alabanza, alabanza al borracho en la esquina que mueve sus manos tocando en el pasto un poco de orina que riega sin prisa, buscando descanso. Sábado de desespero, de hallazgos, encuentros carnales, aquella sombra rodea mi alcoba y con movimientos circundantes paraliza el deseo, vuelve el borracho con su orina, cálida y tibia como un despertar dominical que catapulta todo de nuevo a la risa, lunes de poesía entre sus ojos: oscuros y claros, irremediable recuerdo.

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