domingo, 25 de mayo de 2014

Cruzando charcos

Desvaneciendo ilusiones que corren arrastradas por laderas invisibles, el camino es estrecho pero viable para el paso, disminuyendo latidos cuando avanzo, ya de pie con los ojos cegados, recorro tres pasos con similar cansancio ¡¡Bastos!!! El moribundo se resiste a creer en su destino, un dolor se acrecienta, un dolor muy marcado, penetrando entre agujas un corazón blanco. y en millones de gritos, infinitos espantos, nos comemos el mundo nos quedamos en llanto. Con el olfato recuerda similar fragancia, al cruzar cada parte de su cuerpo, su mirar paralizo su ambición, la sarna abarco a aquel perro hambriento. la tarde corría y el sol se marchaba, el calor en sus sesos se dilataba, cruce de púas limitan el tacto, todavía de pie se acelera el ritual, las agujas se quiebran tras la presión de un alma que no quiere esfumarse tampoco se apagara por un dolor terrenal.



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