lunes, 17 de agosto de 2015

Lenguaje Universal

Un niño de 13 años corre en su casa, atraviesa el pasillo que se encuentra encerado, resbala al frente de un cuarto, un cuarto oscuro, cuarto de espantos. Su madre corre a auxiliarlo pues el niño se encuentra llorando y los minutos seguían pasando. El círculo afectivo con su madre lo invade y lo primero que recuerda es a ella y sus momentos de juego. Un juego simbólico que siempre los unió, las muestras de cariño y el contexto amoroso que invadían ese momento sagrado y el lugar, esa confortable placenta de gozo en la que el individuo se encontraba sujeto más allá de un cordón umbilical. Su oído ha sido vital para comprender el mundo en el que se encuentra rodeado, sabía en sus primeras manchas de vida que algo le hablaba, ese algo se comunicaba con él. Distinguía, se expresaba y pataleaba a grandes pasos a medida que se desarrollaba, su dedo, símbolo de curiosidad hacía el ¿qué? Fue el participe ilustre de la succión del universo, pues como decía Piaget “para él, el mundo es esencialmente una realidad susceptible de ser chupada”. Todo está relacionado a la succión, en ese momento todo va dirigido hacia su boca. La Curiosidad de Danilo siempre ha estado presente, más allá de adquirir un lenguaje, su mundo ha girado hacia el lado afectivo, hacia la comprensión e interacción social pues han revolucionado su mundo. Este niño de 13 años sigue cuestionando un qué y un cómo de muchos factores en su entorno. La noche aparece y con ella una suave canción que relaja su mente, "Michelle" de los Beatles lo incita a cantar o al menos “tararear” el único fragmento que menciona con seguridad es “I Love You”, es una lengua con la que poco a estado en contacto y aunque no comprende el contenido de esa canción, entiende que transmite ternura por su acompañamiento, el lenguaje siendo un manifiesto universal innato del que no podríamos escapar, la lengua sinónimo de interacción y adopción de un idioma particular. Referencias: Michelle- The Beatles Piaget, seis estudios de psicología, p. 21 Ed. Planeta Agostini. 1985

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