domingo, 29 de noviembre de 2015

Cada vez que paso

Cada vez que paso lo recuerdo, fiel amigo, el mítico invierno que reposa en mis noches se acalambra en mi ojos formando humedad y vapor existencial. Me enlaguno en recuerdos, pocos momentos emanados en los últimos años, pocas acciones que finalizan tras ser acaparados con dos cervezas que fueron quedando diminutas en el ambiente de una casa de puertas abiertas, en las penumbras no divisamos que esa cerveza, su gran cerveza, fue la primera en agotarse. La vida es un relleno, un contenido, un sin sentido, un líquido vivo que en personas como tú, compadre, se arriesga a desaparecer siendo ingerida rápidamente por cualquier vagabundo, cualquier beodo maldito, cuerpo distraído, expuesto a papel y fuego encendido. A que te deroguen, pero no importa: fuiste eres y serás EL PROPIO, una fina combinación de una bebida poco frecuente pero exquisita a cualquier viajero que te observó, te bebió y configuró un camino extenso hacia grandes remembranzas en cualquier día, noche o milenio que transcurra.
Perdone número 10, león, alma guerrera, estos valles que ha divisado completos de ingratitud ante la ausencia, lo recuerdo varias veces y aunque no tuve la fortuna de comprar varias botellas de su bebida, las pocas que quedaron estarán enmarcadas en el correr de mi segundo decenio donde el color mostaza y el verde se entrelazaban para compartir perspectivas de vida, muchas veces refunfuñe ante el sonrojo que producía el conglomerado de sus ingredientes, el humor que en cierta parte de mi estaba extinto fue incorporado por sus grandes virtudes. Es mi aparataje de vida, hoy lo recuerdo como EL PROPIO, recuerdo esta SANTA FE que le tengo y que resguardo como fiel lacayo en esas pocas botellas que hoy carecen de líquido pero completas de gratitud. Descanse en paz, pronto nos encontraremos, espero…

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