martes, 22 de noviembre de 2016

UNA DIOSA ENLODADA

  
LA MUJER EN EL VESTIDO AMARILLO 

Este espectáculo inicia con leves sonidos de  batería y  saxofón,  revelando que un grupo de blues ha estado interpretando su música, la luz  amarilla emerge del bar destacándose de las tinieblas de la noche, esta refleja un camino caluroso de  bienvenida acompañado de un letrero que brilla  para  las  personas que se atrevan a ingresar y contagiarse con la armonía del jazz buscando a la mujer del vestido amarillo.

                                          


 De repente, un automóvil se detiene en este sitio dirigiendo el brillo de sus reflectores hacia tres  gatos de color negro y ojos amarillos que anteponen el misterio de la persona que llega a este bar,  uno de ellos es seducido por las caricias de una mano femenina que le hace perder el equilibrio y tropezar, los dos mininos restantes  siguen a esta mujer detenidos tras la intriga que despierta.




La mujer ingresa al lugar, desciende unas escaleras y enseña un vestido amarillo que llevaba oculto debajo de un gabán. Esta joven se dirige por un pasillo hacia el salón principal que es donde se encuentra la banda de blues y jazz. Solo se observa la silueta verde de estos músicos, en ellos se destaca   un hombre de trazos amarillos siendo el saxofonista de esta agrupación.





      

Al aparecer es observada por un hombre que combina el amarillo del vestido que contemplan sus ojos con el fuego de un cigarrillo que consume, humeando la figura de esta mujer que se desvanece con  soplos de  fugacidad. El hombre del saxofón tan solo observa y ve como esta mujer en amarillo se funde con otros colores que aparecen en las bebidas que consumen  los espectadores.




 Ella despierta miradas de envidia por parte de otras mujeres y también sonrisas de hombres que hallan sus deseos en la mujer del vestido amarillo. Un señor de grandes anteojos la estudia, ella se une con el vino para despertar las más   finas fantasías de este hombre que pinta sus ojos con el color de  su musa pero es detenido súbitamente por la realidad que se encuentra en su vida, un compromiso con otra mujer.



 

 El amarillo sigue recorriendo este espacio y otros hombres la siguen apreciando, saboreando sus bebidas lentamente para atraer esta figura voluptuosa a su imaginario. Con su andar seduce, es la chispa que provoca ese fuego en los hombres, ese que muchas veces lo lleva los vicios quemando lentamente la vida de los que se exponen a sentirla.  


La música es atractiva y ella  se deja seducir por un hombre elegante de traje amarillo que se encuentra sentado pacientemente palpando una copa con licor del mismo color de su  traje. Bailan y en medio de ellos se encuentra el saxofonista moreno que interpreta su instrumento con  grandeza. 




Todos los hombres  que la admiraron ahora reflejan un rostro fúnebre, amores desechados, arrojados a la basura del desprecio, ahogados por el deseo y el vino de la verdad que impacta los débiles corazones aprisionados en sus propios sueños.


No hay tiempo para lamentos,  la mujer del vestido amarillo sigue bailando cautivadoramente, el hombre del saxofón empieza a ejecutar de  manera imponente su instrumento, fusiona su  vida creando una melodía poderosa capaz de acariciar el alma de la persona que lo escuche. La hermosa mujer pretendida por todos se ve envuelta con este armonioso sonido, en sus ojos se observan rastros de tristeza, es atraída por el músico que con sus notas entra en su interior.



 La joven intenta acercarse a ese hombre, desatarse el vestido amarillo y escapar pero una fuerza desconocida hace que la mujer siga atada  a esta prenda.  Las manos que sedujeron a gatos y hombres intentan hacer lo mismo con este músico  pero este reacciona apartándola con gran fuerza desde sus adentros, conjurando sus caricias con un colapso de sentimientos.





La música termina y ella se aparta del bar, alejándose del hombre elegante y de ese ser  particular que la sumergió en la duda, melancolía y reflexión.




Análisis: la mujer en el vestido amarillo (una diosa enlodada)
El vídeo del músico David Gilmour está cargado de lenguaje desde que este  inicia a reproducirse, las formas y colores que se encuentran son atractivas, traspasan los códigos denotativos  establecidos por la sociedad  y que se expresan a través de  la comunicación. Eco[1] señala que la denotación es la referencia inmediata que el código asigna a un término en una cultura determinada. Con esta afirmación se puede empezar a pensar que la denotación maneja un  carácter arbitrario y con ello se abren las posibilidades de encontrar nuevas salidas a una comunicación más trasparente.

Comprender el color implica reconocer la historia que se desprende en cada tonalidad y saber que el hombre puede hallar un gran número de interpretaciones que se exponen a  pensamientos objetivos pero también a la subjetividad humana. Goethe ha sido un estudioso del color, con su ensayo “La teoría de los colores” ayudará a conocer los significados del tinte amarillo que se encuentran en el vídeo, este escritor  afirmó en 1950  que [2] “todos los colores podían contenerse entre dos polos: el amarillo y el azul”

De este enunciado se originan ideas de la importancia que tiene el color amarillo en el hombre, color que evoca la luz imponente de un sol que esparce rayos de vida en nuestro planeta; la tierra proporciona grandes pigmentos amarillos haciendo de este un símbolo que juega a contradecirse pues así como representa la luminosidad, también se convierte en la desolación de los desiertos, el debilitamiento del hombre a causa de las enfermedades comparándola con su definición etimológica proveniente del latín: amarus, que significa amargo caracterizando las enfermedades vinculadas a la bilis.

En Egipto este color representaba transformación, el camino de los dioses y su inmortalidad, a su vez también se asociaba con el poder, pues el mismo oro que cubría la grandeza de sus faraones era ese mismo elemento brillante del que estaban hechos los dioses. Los primeros rastros de amarillo que se observan en el vídeo aparecen una panorámica exterior del atrayente bar, la luz que refleja es una metáfora de sol que hace una invitación al hombre para abordar sus caminos luminosos y encontrar esa verdad de la que se ocultan muchos hombres. Line Martin (2005) afirma: 

 “para las culturas polinesias, el amarillo es un color de esencia divina que en encarna en la        cúrcuma. En varias lenguas de esos lugares el término amarillo procede directamente del  nombre de la planta. La cúrcuma es el alimento de los dioses.” (Pág. 62)

Con ello  se puede comprender que el amarillo que aparece iniciando el vídeo es una invitación a consumir ese alimento de los dioses que proporciona la verdad y aparta la oscuridad que se puede hallar en el hombre.
Los gatos negros que  aparecen en el vídeo evocan grandes supersticiones, en este caso acudiremos al significado maligno que se les atribuía a estos animales. desde la edad media llevaron un  rotulo que los asociaba con el demonio, siendo amigos de las brujas, la mujer del vestido amarillo despierta gran afinidad con estos felinos a tal punto de acariciar a uno de ellos.

La mujer  ingresa al bar, se desprende del gabán y exhibe su vestido amarillo, con dicha acción despierta el interés de todos los hombres que dirigen su mirada arrastrando sus ojos en ella. Para Goethe (1950)  “el amarillo es un color atrayente, se encuentra en el polo positivo y significa luz, claridad, fuerza, cercanía y atracción”  a su vez, Rubio M. (2005)  señala “en China, el color amarillo es el del emperador. Asociado al renacimiento, simboliza el centro de la tierra” (pág. 61)  con estas afirmaciones se puede derivar la importancia de este pigmento en el desarrollo de la historia.
Sin embargo, debido a su ambivalencia, el amarillo representa significados contrarios a los que se han señalado anteriormente, también se le  asocia con la indecencia, cobardía, engaño y traición, usándose en hospitales y barcos como señal de enfermedades. Tornquist J. (1999) lo define de muchas formas, entre ellas se destaca estas marcas que ha tenido el pigmento amarillo:

“cuando se ensucia pierde de inmediato el esplendor y así en la Alemania medieval se convirtió en el color de las prostitutas, obligadas a usar pañuelos y zapatos de este color, amarillo era el color con el que se señaló a los hebreos el tercer Reich, Judas fue representado con vestiduras amarillas y aquí tuvo inicio la mala fortuna de este color en la cristiandad: el color de la envidia, de la falta de sinceridad, de la hostilidad y de las prostitutas” (Pág. 264)

En el vídeo de David Gilmour se asocia perfectamente con la descripción que realizó Tornquist de este color,  interpretándolo como una forma de corrupción en la que se encontraba esta voluptuosa mujer pues todos los hombres la deseaban,  el color de los dioses es enlodado por una fémina que pierde su divinidad.
 Ella despierta las pasiones de hombres que también lucen su propio color, es por eso que en el vídeo se observan mezclas imperfectas del amarillo con el verde que  Tornquist J. (1999) describe de la siguiente manera:

“combinados los dos  señalan desorden y locura. Está combinación se encontraba en las prendas de los locos y en el uniforme de los bufones de la corte, amarillo verde se usaba para pintar los asilos de los locos en los manicomios” (Pág. 265)

Es así como la mujer del vestido amarillo mezcla su vida con los placeres de la materialidad que le ofrece el color que llevaba como insignia dejando a un lado los valores espirituales que se atribuyen a esta tonalidad. Es por eso que al encontrarse con el hombre del saxofón  que reflejaba esas riquezas que perdió, siente deseos de acudir a su refugio, las miradas de tristeza están  presentes en esta hermosa mujer que intenta escapar de ese vestido manchado en el que ha expuesto su vida pero  no lo consigue, al intentar acariciar a este hombre comprende que no puede tener algo que ya se  ha fugado…su dignidad.      



REFERENCIAS       
Gilmour D. (2015) Rattle That Lock, The girl in the yellow dress, Columbia Records.
Eco U. (1950) La estructura ausente. Introducción a la semiótica. Ed. Lumen, Barcelona, Pág. 81
Goethe J. (1950) Esbozo de una teoría de los colores, Ed. Aguilar, Madrid, 1950 Pág. 496

Rubio M. (2005) Colores, historia de su significado y fabricación, amarillo, Ed. Gustavo Gili,  Barcelona Pág. 61-62
                                      
Tornquist J.  (1999) Color y luz, teoría y práctica, los colores como símbolo,  Ed.  Gustavo Gili, Barcelona, Pág. 264-265





[1] Eco U. (1950)  La estructura ausente. Introducción a la semiótica. Lumen, Barcelona, Pág. 81
[2] Goethe J. (1950) Esbozo de una teoría de los colores, Aguilar, Madrid, 1950 Pág. 496

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