viernes, 16 de septiembre de 2016

Delirios en luna llena

Ojos enormes, miradas  fulminantes, voz silenciosa,  amor intermitente profanado en arandelas, sigo esas pupilas que en noche de luna llena me persiguen, se deslizan,  oportunas con su  brillo,   encaminando sonrisas,  volando en  tinieblas, pensando eternamente  en un rostro pálido  carcomido  en las mañanas. Manipulo las palabras,  pero no resulta, la invoco en otros cuerpos, no puedo encontrarla,  concluyo que es un ente inalcanzable.


Las montañas me acompañan registrando con mis huellas  esos signos de auxilio que ella se niega a  mirar, soy mendigo, personaje nesciente que maldice los segundos, vida cruda en sus vertientes escondida con suspiros. 

Carne indomable que en  la marcha de los años me sigue encandilando,  instantes, tan solo instantes  para renovar mi calma, sigo por ella,  luz de siempre, luz  sin  clemencia moviéndose en los oscuros de una noche, acompañada de  estrellas  que me rehúso a alcanzar,  sigo en su mirada,  acechándola  sin importar  que se repita:  desaparecer y tropezar con sus rocas.

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